/AYUDA A TU HIJO A ELEGIR SU CARRERA. Parte I

AYUDA A TU HIJO A ELEGIR SU CARRERA. Parte I

Si tienes un hijo en la edad en la que le toca decidir qué carrera va a estudiar, y ha optado por estudiar en la universidad, es casi seguro que tu primera reacción es ayudarle.

Tú ya has pasado por esto y lo recuerdas perfectamente. Como si fuera ayer.

De repente se juntan en tu memoria un montón de imágenes y sentimientos que te hacen revivir esa época. Los nervios, las expectativas, el miedo a equivocarte, la ilusión de “ser mayor”, el nerviosismo de no defraudar a tu padre o a tu madre, el deseo de dejar el colegio y empezar la Universidad…

Fue un momento difícil, bueno, más bien una época de tu vida. Años atrás ya sabías que te tocaría elegir y te lo estabas planteando, aunque no fue hasta el final cuando te lo tomaste en serio.

  • ¿Cambiaste de opinión?
  • ¿Tenías dudas?
  • ¿Te dio miedo decidirte?

También es fácil que estas emociones y recuerdos se mezclen con las historias de aquel compañero que estudió lo que su padre le decía aunque a él no le gustaba nada, o de la prima que sabía desde pequeña que sería médico porque en su familia todos eran médicos, o la del vecino que tenía broncas en su casa porque decidió estudiar algo que sus padres no querían o no le veían futuro y decidió luchar por sus sueños.

¡Cuánto han cambiado las cosas desde entonces! ¡Y qué diferentes las ves ahora!

Con perspectiva todo se ve de otra manera.

Y con toda esa información en tu cabeza y el corazón lleno de sentimientos a punto de explotar empiezan a aparecerte consejo tras consejo todos los que te hubiera gustado que te hubieran dicho. Y vas directo a contárselos a tu hijo. No quieres que cometa los mismos errores que tú, ni los que has visto en otros. Quieres advertirle de todos y decirle que luego las cosas son mejores de lo que él piensa ahora. Le vas a ayudar en todo lo que quiera.

Empiezas a hablar con él y lo primero que te dice es que tú eres de otra época, que las cosas han cambiado mucho y que no tienes ni idea de cómo funciona la Universidad ahora.

Y tiene razón. Y lo sabes.

Te suenan palabras como créditos ECTS y el Plan Bolonia pero no sabes lo que realmente son ni lo que implican.

Las cosas han cambiado mucho y la universidad no es una excepción.

  • ¿Dónde puedes informarte?
  • ¿Qué ha cambiado en realidad?
  • ¿Cómo le afecta a tu hijo?
  • ¿Cuál es el mejor modo en el que tú puedes ayudarle?

En este post te vamos a contar:

  1. Cómo era el sistema universitario cuando tú estudiabas.
  2. Una segunda parte para decirte cómo funciona la Universidad ahora.
  3. Y cerramos con las diferencias que hay entre ambos modelos.

 

  1. ANTES:

Comenzando por el principio, te diremos que antes el control de los títulos universitarios lo tenía el Estado español. Era el Estado el que decidía qué títulos se podían dar, qué asignaturas se estudiaban en cada uno de esos títulos, en qué orden se impartían y en qué universidad se podían ofrecer.

Había 2 tipos de carreras en la universidad: las cortas que contenían las diplomaturas, arquitecturas e ingenierías técnicas, de 3 años de duración. Y las carreras largas, de 5 o más años: licenciaturas, ingenierías y arquitecturas superiores.

Todos estos títulos se recogían en el Catálogo Oficial de Títulos universitarios del Estado Español. Según datos del Ministerio, sumando las carreras de ciclo corto y las de ciclo largo había 143 estudios universitarios que podías cursar en España.

Hasta los años 70-80 en España había pocas universidades: de las 12 iniciales de principios del siglo XX (1.900) llegamos a las 20 a mediados de los 70.

Y también pocos eran los que estudiaban en la Universidad, de los españoles nacidos entre 1941 y 1950, sólo el 20% de los hombres y el 10% de las mujeres.

Todo ello hacía que las personas que estudiaban en la Universidad lograban tener un buen empleo seguro. Se cumplía la ecuación:

COLEGIO + UNIVERSIDAD = UN BUEN TRABAJO SEGURO.

Dado que alcanzar un buen empleo seguro era ansiado por la mayoría, en los siguientes años muchos jóvenes se convirtieron en estudiantes universitarios, su número fue creciendo y el de las universidades también.

En este intervalo, por fin logramos unirnos a las entonces Comunidades Europeas y entramos a formar parte de la tan ansiada Unión Europea. Nuestras fronteras se expandían. Uno de los principios fundamentales de esta Unión Europea es la libre circulación de personas y de trabajadores. Pero en la práctica este principio se topaba una y otra vez con el mismo obstáculo: no se reconocían los estudios universitarios nada más que en el país donde la persona los había cursado.

Es decir, un médico holandés que se trasladaba a Berlín no podía ejercer porque allí no le reconocían su título. Lo mismo que un abogado francés que trataba de trabajar en Londres o un ingeniero español que se iba a Roma a ejercer su profesión. Todos se topaban con el mismo inconveniente: no reconocían el título que tanto les había costado obtener.

Las dimensiones que alcanzó este problema obligaron a los gobiernos a sentarse y buscar hasta encontrar una solución.

Continuará.