/ELEGIR TU CARRERA Y NO MORIR EN EL INTENTO

ELEGIR TU CARRERA Y NO MORIR EN EL INTENTO

Te toca, te toca ya. Terminaste Secundaria y ya en 2º no tienes escapatoria. Lo sabes: en pocos meses tendrás que rellenar el formulario para elegir la carrera que quieres estudiar y la universidad que quieres.

Antes tienes la EVAU y eso hace que le prestes menos atención, pero, siendo sinceros, lo que realmente te quita el sueño es tener que elegir ¡ya!!!

Encima estás hasta arriba de exámenes, todo el mundo presionando…. Ufff

Los mayores sueñan con que les toque la lotería y tú con escaparte a la playa con tu novi@, con tus amigos……….. Al final es lo mismo: sólo quieres evadirte y evitar tener que tomar esa decisión. Dicen que el estrés es muy malo, pero, madre mía el que te generan, ¡y les parece normal!!

Y todo el mundo dándote consejos, que si elige en la Universidad “A”, que está al lado de tu casa, o elige la carrera que estudió tu padre: mira lo bien que le fue. También te aconsejan que optes por una que ha salido de las mejores en el ranking o porque tiene mucha fama, porque tiene salidas, por la nota que vas a tener, porque quieres ser como el actor de esa peli o para que no cierre puertas.

Los consejos son múltiples, Y GRATUITOS.

Para ayudarte a destensar un poco, vamos a verlos uno a uno.

  1. Elegir por tu lugar de residencia.

Tener la universidad cerca siempre es un punto. Te ahorras un montón de tiempo en los traslados, de ida y el de vuelta, y durante muchos años. Eso suma.

También, al tener cerca la facultad estás más cerca de tu familia y de tus amigos y puedes verles más. Quedar es más fácil.

Cuando estudias cerca de donde vives, todo es más conocido y eso se agradece.

Pero, ¿es lo mejor?

Tienes dos opciones: buscar la universidad que sea mejor o la que esté más a mano.

Cuando tienes que ir al médico, ¿cuál buscas? Es habitual ver que las personas buscan el médico que les pilla cerca de su casa, pero esas mismas personas investigan y preguntan el mejor médico cuando saben que tienen algo “serio”.

Lo mismo sucede cuando estás pensando qué carrera quieres elegir.

Desde que entró en vigor el Plan Bolonia, y más concretamente el Espacio Europeo de Educación Superior, la frontera se extiende más allá de “Los Pirineos”.

  1. Elegir porque tu padre estudió allí.

Este es el dicho que reza: “Más vale malo conocido que bueno por conocer

Con tal de no salir de la zona de comodidad, como dice mi amigo José Ballesteros de la Puerta, debes preferir lo malo a lo bueno. No sé yo si es un buen consejo, ciertamente. Das por sentado que lo que está por venir es mejor y ¿te debes quedar con lo que tienes que es malo sólo porque ya lo conoces?

Tu padre, tu madre, tu tío o un amigo de la familia pudieron haber estudiado esa carrera o en esa universidad y les ha ido bien. Enhorabuena. Pero ni los tiempos son los mismos ni ya se aprende lo que se estudiaba entonces. Los tiempos cambian, y en el caso de las carreras universitarias la transformación ha sido radical.

Sucede lo mismo con la siguiente:

  1. Elegir porque la universidad tiene fama.

Quizá te aconsejen que estudies en la Universidad “R” que es muy buena, tiene mucha fama te dirán.

¿Tiene fama o tenía cuando ellos estudiaban?

¿Tiene fama la Universidad o tiene fama la carrera que quieres estudiar?

Como te decía, ya no es lo que era y las carreras de antes ya no existen.

Además, ¿qué es exactamente eso de que tiene fama? ¿Qué hace que una universidad tenga fama?

Si un famoso ha estudiado allí y después se ha convertido en una de las personas más envidiadas, ¿le da fama?

¿Qué elementos entran en juego con esa fama?

Porque también puede que aludan a que ha salido en los rankings. Cuando miras esos rankings, ¿vas al resultado, a las conclusiones donde salen “las mejores carreras” o “las mejores universidades para estudiar” o investigas los ítems de su medición y el proceso que han seguido?

Es decir, ¿vas a los titulares o le dedicas tiempo a ver qué variables han tenido en cuenta para decir que esas carreras o universidades son las mejores? Muchas han tenido en cuenta el número de programas de investigación para la etapa del doctorado, ¿te influye?

  1. Elegir por la nota.

Puede que pienses que estás condenado: tus notas no te dan para más, así, que, ¿para qué exprimirse mucho la cabeza?

Sólo te llega para elegir entre tres, así que, a lo que te llegue y ya. ¿No?

Pues NOOOOOOO Un rotundo no.

Esa dejadez puede ser la causa de una frustración que acarrearás el resto de tu vida.

Según Brownie Ware y otros estudiosos de los deseos de las personas antes de su muerte, el tema más común del que hablan en esos momentos son los arrepentimientos y, dentro de ellos, no haberse atrevido a vivir la vida que hubieran querido y tratar de agradar a los demás en lugar de luchar por lo querían son dos de los más recurrentes.

Estás a tiempo. Busca alternativas. Hay otros caminos para llegar donde quieres.

  1. Elegir porque tiene salidas.

Otro error: elegir porque tiene salidas. Entendiendo que para ti el hecho de que una carrera tenga salidas es que encuentres trabajo una vez la termines. ¿Es así?

Dicen que el mundo se está transformando a una velocidad exponencial, que no lineal. Las transformaciones están formando un mundo VUCA como dicen los expertos; sigla que significa volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Estamos sujetos a cambios frecuentes, rápidos y significativos. Esto provoca que vivamos con incertidumbre, tanto en los acontecimientos, en lo que va a suceder, como en los resultados.

Tú estás en Bachillerato, entre que eliges tu carrera, la terminas y buscas trabajo, ¿seguirá teniendo salidas por entonces?

Además, ten en cuenta las previsiones que hicieron hace años los expertos sobre el impacto de la automatización en el trabajo. Según un estudio de la Universidad de Oxford concluye que en un intervalo de 10 – 20años, el 47% de los trabajos serán realizados por máquinas. Este estudio se publicó en septiembre de 2013.

¿Tendrá salidas o lo harán las máquinas?

Si ahora me dijeras que tu objetivo es ser conductor de autobús o de metro te aconsejaría vívidamente que te lo replantearas seriamente.

  1. Elegir por lo que has visto en una serie o en una película.

Llama la atención la sinergia que existe entre algunas series de televisión y películas y entre su temática y las nuevas carreras que ofertan las universidades. Hace un tiempo se pusieron de moda series como CSI o Mentes Criminales y la oferta universitaria, tanto en grados como en títulos de máster de criminología ha crecido exponencialmente. Lo mismo con la cocina, desde la aparición de MasterChef, Chef’s Table o Zumbo’s Just Desserts las universidades han incluido entre los títulos que ofertan algunos centrados en la temática culinaria.

Los tiempos cambian puedes pensar, pero cabe plantearse también si cuando la moda televisiva cambie implicará que ya nadie quiera apuntarse a esos títulos. ¿Quién sabe?

  1. Elegir porque no te cierra puertas.

Puedes elegir persiguiendo lo que anhelas o huyendo de lo que quieres evitar. No hay más alternativa.

¿Cuál crees que escoges cuando decides elegir para que no te cierre puertas, para que te valga para cualquier cosa?

Cuando eliges Administración y Dirección de Empresas (ADE) para que no te cierre puertas, en realidad ya te estás cerrando puertas con esa elección: cierras puertas a ser médico, ingeniero, músico, abogado o apicultor. En realidad lo que crees es que cuando termines la carrera podrás tener trabajo en grandes compañías que te considerarán polifacético, es decir, que con un curso podrán colocarte donde más personal necesiten. Y así, ¿crees que serás feliz?

¿Cómo crees que terminan las personas que eligen así?

Si has decidido luchar por tus sueños, elige apuntando a las estrellas, dicen que así, al menos, llegarás a la luna.

Lo más difícil en este proceso es tener una meta clara, de hecho este es el objetivo mismo del proceso: establecer tu diana.

Y no olvides que tanto cuando eliges como cuando decides no elegir, en ambos casos estás decidiendo.

Estos son algunos ejemplos de errores que podemos cometer cuando nos toca elegir la carrera, quizá sean los más frecuentes.

En todos ellos hay dos Grandes fallos:

A) No sabes lo que estás eligiendo

El primero es la ignorancia. Eliges sin conocimiento, sin saber exactamente lo que estás decidiendo.

Muchas veces empiezas una carrera y la abandonas en el primer o en el segundo año porque, no era lo que esperabas. Puede incluso que decidas seguir por si mejora en los cursos siguientes, y puede que llegue un momento en el que no puedas más y al final la dejes por imposible, a falta de una, dos o 5 asignaturas.

Incluso puede que la presión que tú o tu entorno te cree sea tan grande que te haga terminarla, y cuando empiezas a trabajar en ello te des cuenta de que no te gusta en absoluto. No te ves toda tu vida trabajando de eso. Y decidas dar un vuelco a tu vida.

O quizá conozcas alguna persona que ha trabajado toda su vida en una empresa, por ejemplo de electrónica, y de repente, cuando sus hijos son ya mayores decide dejarla y abrir una tienda de bicicletas, porque esa es su pasión desde que era pequeño y como no puede competir a su edad, crea esta empresa para estar cerca del mundo del ciclismo.

En muchos países saben lo importante que es tomar esta decisión. Y la trascendencia que tiene, por eso se ha instaurado como algo habitual e incluso deseable que los alumnos que terminen el colegio pasen el siguiente año destinado a pensar y tomar su Gran decisión, la de convertirse en estudiantes de una carrera universitaria concreta y empezar a dirigir así el rumbo de sus vidas.

Este año que muchos pueden considerar perdido les permite encontrar su vocación y tomar la primera decisión para seguirla. Y les ahorra muchos años de su vida. En realidad es una de las mejores inversiones que hacen. En Europa la media en la tasa de abandono global de los estudios universitarios es del 14,2% según los últimos datos.

En España es superior al 34,5% y según indican las cifras de los últimos años, con augurios de seguir aumentando.

¿Es mejor “perder” un año de tu vida en conocer qué es lo que quieres o mejor probar una carrera un año y cambiar a otra al siguiente?  ¿Crees que tu autoestima se sentirá igual en ambos casos?

Y ese menoscabo en tu autoestima, ¿puede influir para que, de nuevo, tomes la decisión equivocada?

B) No tienes objetivo.

El objetivo no puede ser elegir una carrera.

La carrera te ayuda a conseguir el trabajo de tus sueños, te prepara para poder hacerlo.

Incluso cuando te planteas estudiar un máster debe ser también para llegar a tu objetivo, pero por sí mismo estudiar un máster no debe ser tu objetivo. Puede que haya personas que te lo recomienden para diferenciarte del resto, puede que te digan que ya todos tienen carrera, que todo el mundo tiene un grado, que estudies un máster y así podrás significarte. Pero, si no es un medio para alcanzar tu fin, ¿para qué estudiar un máster? Al fin y al cabo será uno o dos años de tu vida y un montón de tiempo, de dinero y de esperanzas invertidas. Si es una inversión que te reporte beneficios después, ¿no?

El objetivo debe ser un trabajo, y así podrás tomarte la carrera, el grado o el máster como un medio, no un fin en sí misma.

Si no lo tienes claro podrías optar por cualquier máster de ingeniería, dentro de los casi 1.700 títulos de máster en ingeniería que actualmente se ofertan (fuente UNIVERSIA). Quizá ahí encuentres tu vocación pero parece que las probabilidades no son muy elevadas.

Si tienes claro que quieres dedicarte a la combustión acotas las posibilidades de tu elección y puedes elegir entre estudiar el Máster Universitario en Motores de Combustión Interna Alternativos, el Máster en Sistemas de Energía Térmica, el Máster Universitario en Energías Renovables o el Máster en Energías Renovables y Sostenibilidad Energética.

Tomando conciencia de la importancia de saber que lo primordial es tener claro tu objetivo final, tu diana, y saber a ciencia cierta que lo que estás eligiendo es realmente lo que quieres, tomar el resto de las opciones se hace cómodo.

Imagina que te dan un mapa de una ciudad donde nuca antes has estado y te recomiendan 15 sitios diferentes que no debes perderte, como se suele decir. Entre ellos hay estadios de fútbol, museos, iglesias, restaurantes, cafeterías, teatros y parques. A ti realmente lo que te interesa es la parte más cultural, y dentro de ella, la arqueológica.

Si tienes claro tu objetivo, sólo tienes que buscar en el mapa el museo arqueológico, y luego puedes buscar algún otro museo que te hayan dicho que contiene piezas de la prehistoria.

Si no tienes claro tu objetivo puedes elegir por la confianza que tienes en la persona que te lo ha recomendado o por lo que te pille más cerca de donde estás en ese momento, o teniendo en cuenta los días que tienes para visitar la ciudad. Pero en ninguno de estos casos estarás eligiendo lo que quieres. Los factores que has incluido para decidirte en lugar de ayudarte te están desviando de tu objetivo.

Cuando vas a elegir tu carrera, lo que vas a estudiar en tu futuro, ocurre lo mismo. Metemos muchas cosas en la chistera que nos desvían nuestra atención: las notas., las salidas, el dinero que vas a ganar cuando la termines, recomendaciones de padres y familiares……

Es tu vida, es tu futuro lo que estás decidiendo. Y va a suponer un giro en tu vida que durará 50, 55, 60 años. Invierte en tomar esta decisión todo lo que tú necesites y si necesitas o quieres ayuda ponte en contacto con algún Mentor: te aclarará y te orientará. En YourBestYou te ayudamos: http://yourbestyou.es/mentores.html