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¿CUÁNDO TE DAN LAS NOTAS?

“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber” Albert Einstein

¿Cuándo te dan las notas?

Es la pregunta del millón desde hace varios días.

El viernes acabó el colegio y ya tienes las notas.

Puede que hayan sido un motivo de euforia y de orgullo. O puede que no.

A veces las notas son un detonante que activa la tristeza, la rabia, el enfado y sentirte avergonzado. Esto es así en una mayoría de casos.

¿Motivos?

Fundamentalmente 2:

  1. Nuestra obsesión por fijarnos en lo malo.
  2. La necesidad de insatisfacción constante.

 

  1. Poner el foco en lo malo:

La multinacional Gallup ha hecho un estudio para ver de qué hablan los padres cuando sus hijos les dan las notas.

¡El 96% suele fijarse en las peores notas!! Y, tras leerlas, sólo hablan de lo malo. Incluso cuando hay notas muy buenas u observaciones de los profesores destacando algo bueno de sus hijos, los padres sólo hablan de las peores notas.

Por ejemplo: imagina que has tenido sobresaliente con un 10 en lengua y suspenso con un 3 en matemáticas.

¿De qué hablarían tus padres en este caso?

Y si eres padre, ¿de qué hablarías con tu hijo?

Con sinceridad. Es importante tener verdad para poder tomar conciencia. Y cambiar, en caso de decidirlo así.

Dicen que esta actitud de fijarnos en lo malo y “atacarlo” es por una parte de nuestro cerebro que provoca que estemos atentos a lo malo que acontece y así podamos huir y salvarnos. Es como los animales cuando están en la sabana africana, permanecen atentos a todo lo que sucede a su alrededor buscando si hubiera cerca un depredador y así, detectándolo a tiempo, poder huir.  De repente te conviertes en una gacela al acecho por si hubiera un león cerca.

Nosotros en la prehistoria debíamos estar atentos a cualquier peligro y, según dicen, seguimos manteniendo esta visión y por eso buscamos cualquier peligro que nos pueda perjudicar. Nuestro cerebro reptiliano domina.

  1. El segundo motivo es nuestra continua insatisfacción.

Imagina que no te gustan las matemáticas (pon aquí la materia “preferida” tuya). Además, no se te dan bien. ¿Nunca que has fijado que lo que no te gusta no se te suele dar bien?

Evidentemente en tus notas no va a destacar la de matemáticas. De hecho llevas 3 años con 5 raspados en todas tus notas de matemáticas, salvo la del segundo trimestre de hace 2 años que suspendiste.

Este trimestre has hecho un gran esfuerzo y has sacado un bien, con un 6 de media. La profesora ha destacado tu actitud de esfuerzo frente a la del año pasado. Es fácil que tus padres te feliciten por tu nota en matemáticas, ¿es así?

Ahora imagina que el siguiente trimestre vuelves a tu 5 raspado. ¿Qué te van a decir en casa?

Y tú, ¿cómo te vas a sentir?

Si eres padre haz un ejercicio de reflexión sobre cómo actuarías tú en este caso.

Has sacado un 6 y parece que no puedes volver a tu aprobado raspado, te hacen sentir que es como “ir hacia atrás”.

Lo que no tenemos en cuenta es que:

  1. La materia de este trimestre no es la misma que la del anterior. No es repaso, es materia nueva.
  2. Te cuesta muchísimo sacar tu 5 raspado. Para sacar un 5 en mates tú tienes que hacer más de 20 veces el esfuerzo que hace tu amigo Alfredo, que parece que ha nacido para las mates.

 

¿Qué conseguimos así?

Desaliento, frustración e incluso, a veces odio hacia una asignatura.

Así cada vez te cuesta más. Y cada vez tienes más ganas de librarte de ella. Vamos que si fuera educación física estarías deseando que el médico te diera una baja en la que no te permitieran hacer ejercicio. ¡Y encima todo el mundo lo vería bien!! No te sentirías avergonzado.

Y llega 4º de la ESO y lo primero que haces es quitarte las mates de encima. Fuera matemáticas. Tú a letras de cabeza.

Y eliges sólo teniendo en cuenta que te quieres librar de las mates de una vez por todas.

¿Es una buena elección? ¿Es bueno elegir así?

Si un amigo te pidiera consejo para elegir, ¿en qué se basaría tu consejo: en que se librase de alguna asignatura o que eligiera lo que realmente le gusta?

Es una actitud diferente:

puedes huir de lo malo o luchar por lo que quieres alcanzar.

Estamos en un círculo vicioso que trae consecuencias que no queremos. No las quieres como sufriente de esas consecuencias, pero como padre o madre tampoco las quieres para tu hijo.

Como padres llevamos a nuestros hijos al colegio y les decimos que sean aplicados, que saquen buenas notas. Incluso a veces les decimos que es su deber, su obligación. La nuestra es trabajar duro y la de ellos sacar buenas notas y portarse bien.

Pero tú, ¿eres bueno en todo?

Y, ¿tienes que ser bueno en todo?

Entiendo que el sistema está hecho así y que estás metido dentro del sistema, a veces con el agua hasta el cuello, diría. Pero eso no significa que esté bien, ni que sea correcto.

Si a Rafa Nadal le hubieran castigado sin clases de tenis por sacar malas notas hoy no podríamos sentirnos orgullosos de él. Porque Rafa Nadal es un orgullo nacional. Todos estamos muy orgullosos de que sea español y de todos y cada de sus triunfos.

Rafa Nadal dejó el colegio en Secundaria.

Steve Jobs fue adoptado. Su madre biológica le dio en adopción con una sola condición: que los padres que le adoptasen debían ser una pareja con estudios universitarios, o al menos uno de ellos, y que se comprometiesen a que Steve Jobs fuera a la universidad. Sus padres adoptivos no tenían estudios universitarios y acordaron por escrito con su madre biológica que empezarían desde que era un bebé a ahorrar para llevarle a la universidad. Lo cumplieron, Steve Jobs ingresó en 1972 en la universidad Reed College de Portland (Oregón). A los 6 meses abandonó sus estudios y fundó Apple.

¿Se puede considerar que fue una mala decisión?

Desde luego como padre o madre de Steve Jobs le hubiéramos aconsejado que no dejase la universidad, al menos en más del 99% de los casos.

Lo mismo que ocurrió con su homólogo Bill Gates, que dejó sus estudios de Derecho en la Universidad de Harvard en 1975 para crear Microsoft.

Si hubiera terminado sus estudios de Derecho en la prestigiosa Universidad de Harvard, seguramente Microsoft sería un sueño del gran trabajador y abogado Bill Gates.

Si Walter Disney hubiera dejado de dibujar, como le reprochaba su padre, regañándole continuamente porque siempre le pillaba dibujando en lugar de estar ayudando en la granja familiar. Si Walt le hubiera hecho caso, hoy no podríamos disfrutar de las películas de Disney ni soñar con ir a Disney World.

Si Céline Marie Claudette Dion no hubiera abandonado la escuela a los 14 años para entregarse por completo al mundo de la música, hoy el mundo no podría escuchar las maravillosas canciones de Celine Dion.

El mundo está plagado de ejemplos de personas exitosas a las que las notas no les influyeron para triunfar.

Todos buscaron un sueño que cumplir y al servicio de ese sueño pusieron su talento, tiempo, trabajo, ganas e ilusión.

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo” Nelson Mandela

¿En qué necesitas destacar para conseguir tu sueño?

Necesitas ser el mejor en lo que eres bueno. Gasta tus esfuerzos en lo que destacas. Aprende más y más de ello. Aprende todas las matemáticas que te hagan falta para ser el mejor astronauta del mundo. No te ciñas sólo a las que te da en clase el profesor, investiga, busca en internet, lee libros, ve a una conferencia, ingresa en una escuela de matemáticas para niños a los que les gusten, aprende de todas las formas posibles. Pero nunca dejes que las notas arruinen tu sueño, tu futuro depende de ello.

 “La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es a través de la educación como la hija de un campesino puede convertirse en una médica, el hijo de un minero puede convertirse en el jefe de la mina o el hijo de trabajadores agrícolas puede llegar a ser presidente de una gran nación” Nelson Mandela