/La fuerza de la adaptación … … y el peligro que supone para ti

La fuerza de la adaptación … … y el peligro que supone para ti

Todos tienen talento. Lo que es raro es tener el coraje para seguirlo hasta los lugares oscuros a donde conduce” Erica Jong

 

¿Has tenido la oportunidad de tocar alguna vez una rana?

Tienen una piel húmeda y viscosa, con diferentes texturas según donde toques. La barriguita suele ser muy tersa y su lomo superior muy rugoso.

Como imaginas a las ranas les encanta el agua. Sumergirse en un charco o en un lago es uno de sus mayores placeres.

Imagina que coges una rana y la metes en una olla llena de agua fresquita, la rana estará feliz. Ahora coges la olla y la pones al fuego. La rana nota que el agua se está calentando, ella sigue feliz. Aumentas el fuego. La rana nota que el agua se está poniendo demasiado caliente. Sigues.

Esta historia termina con sopa de rana. Y la pobre ranita muerta.

En cambio, si pones una rana en una olla con el agua hirviendo, la rana pegará un gran salto y huirá.

Este pequeño cuento nos regala una moraleja extraordinaria:  cuando las cosas malas nos pasan, poco a poco, las toleramos. Nos vamos acostumbrando. Sin embargo cuando llegan de golpe sabemos reaccionar.

Podemos ver esta analogía en muchos ámbitos hoy en día. Uno de ellos son los estudios y la elección de la carrera.

Poco a poco entramos en el sistema, nos olvidamos de nuestros dones y nuestros talentos y vamos haciendo lo que se espera de nosotros.

Vas al colegio y casi desde que llegan las primeras notas te centras en sacar buenas notas en todo. Incluso aunque la asignatura no te guste nada o la hayas llegado a odiar.

Así consigues al menos 2 cosas: aprender se convierte en una tortura. Y poco a poco olvidas lo que te gusta, lo que se te da bien.

Tu foco se centra sólo en sacar buenas notas.

Cuando llegas con buenas notas tus padres y tus profesores están orgullosos de ti. O al menos contentos.

Si suspendes te castigan: te quitan de las actividades que más te gustan. Si aprendes teatro y vas a clases los martes y los jueves, te las quitan, si es equitación o fútbol también. Te enseñan que esas actividades no son importantes. Lo único importante y tu deber es sacar buenas notas.

Y para rematar la presión tenemos más controles. Llega la Comunidad Autónoma y te examina. La presión no es sólo contigo mismo, ni con los de tu clase. Ahora te toca competir con los demás colegios de tu Comunidad Autónoma.

La presión se hace cada año más grande. Crece con cada parcial.

Cuando llegas a Secundaria te trasladan más presión y te insisten en la importancia de tener buenas notas para ir a una buena universidad y estudiar lo que quieres.

Cuando eliges la rama en 4º de la ESO y en Bachillerato tienes en cuenta lo que tu padre y tu madre esperan de ti, o lo que tienen planeado para ti.

Lo mismo cuando tienes que elegir tu carrera. Vas a ir a la universidad y lo que más pesa a la hora de elegir es lo tus padres dirán.

Con este proceso, poco a poco, olvidas tus talentos, olvidas qué te gusta. Sólo quieres terminar y ponerte a trabajar ya. En el trabajo ya no hay exámenes ni notas.

El talento debe ser visto como el ingrediente más indispensable para el éxito, pero el éxito también depende de cómo se gestiona ese talento”. Allan Schweyer

Para que veas las consecuencias que puede llegar a tener te pondré un ejemplo.

Rafael vive en Mallorca con sus padres y su hermana.

A Rafael le encanta el deporte, en especial el fútbol. Sale a jugar con los amigos todos los días, se pasa horas jugando en la calle. A su familia le encanta al tenis y va a clases de tenis dos veces a la semana desde bien pequeño. Le gustan pero prefiere el fútbol.

No sé si es por las horas que pasa jugando o por la tenacidad y las ganas que le pone pero empieza a destacar en el mundo del deporte.

En el colegio sus notas se empiezan a resentir. Además de sobresaliente en educación física y en matemáticas, Rafael ha suspendido lengua y sociales. Las notas traen 2 comentarios de profesores: en el primero les dicen que su hijo tiene una cualidades fantásticas para el deporte y alientan a sus padres a que le fomenten el deporte también fuera del colegio. En la otra les dicen que su hijo no se interesa por sociales, que habla en clase y distrae a sus compañeros y les proponen que escriba 100 veces “No distraeré a mis compañeros en clase”.

¿Cómo reaccionarán sus padres? (Escribe un comentario y dinos lo que crees que dirían si fueran los tuyos).

Lo más habitual es que Rafael tuviera una conversación muy seria con sus padres y es probable que además del castigo propuesto por el profesor de sociales le pusieran otro. Incluso puede que se quedase castigado sin salir a jugar o le quitasen las clases de tenis.

Estas notas son inventadas, pero esta historia está basada en la de Rafael Nadal, uno de los mayores iconos españoles.

Lo que vemos de Rafa Nadal son sus triunfos y los premios que ha ganado. Es poco menos que un héroe nacional.

Detrás de estos premios hay mucho trabajo, desde que tenía 4 años. Nadal descubrió su talento jugando al tenis, y decidió desarrollar al máximo su talento, sacarle todo el brillo que pudiera. Esto le ha supuesto tomar decisiones difíciles:

A pesar de gustarle más el fútbol apostó por ser un gran tenista.

Dejó los estudios en 4º de la ESO.

Ha viajado mucho.

Ha llevado una vida muy ordenada.

Y practicó y practicó y practicó y sigue practicando.

Sus logros son encomiables, extraordinarios, es todo un ejemplo en muchos aspectos. Sobre todo es un ejemplo por haber apostado por su talento.

Y sus padres por haberle apoyado. No se quedaron con el suspenso en sociales. Hicieron caso al profesor de educación física y le dieron la oportunidad de sacar lo mejor de sí mismo.

Apostaron por sus cualidades, no por lo que no le gustaba o se le daba mal.

No escondas tus talentos, se hicieron para su uso, ¿qué es un reloj de sol a la sombra?“ Benjamin Franklin

Y tú, ¿qué quieres hacer con tu vida?

¿Vas a saltar cuando veas que el agua se calienta o te adaptarás?

Vas a dedicar muchísimos años de tu vida a trabajar. Si quieres ser feliz en tu trabajo apuesta por ti. Invierte un tiempo en ti y decide en función de tus talentos.

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Es tu vida. Apuesta por ti.

Es la combinación entre el talento razonable y la capacidad de perseverar ante el fracaso lo que nos conduce al éxito”. Daniel Goleman