/CUANDO ELIGES TU CARRERA, ¿LO HACES DESDE LA OBEDIENCIA O DESDE TU RESPONSABILIDAD?

CUANDO ELIGES TU CARRERA, ¿LO HACES DESDE LA OBEDIENCIA O DESDE TU RESPONSABILIDAD?

“El precio de la grandeza es la responsabilidad.” Winston Churchill

 

La mayoría educamos a nuestros hijos para que sean obedientes: haz caso a tu madre, haz caso a tu profesora les solemos decir. E incluso consideramos que un niño es educado si obedece y maleducado si desobedece, y de este modo asimilamos la desobediencia con la mala educación.

Hoy muchas personas, sobre todo personas mayores, que consideran que los chicos de hoy en día son unos maleducados porque no obedecen las reglas.

Nos enseñan que hay que obedecer la reglas, tenemos que obedecer a los mayores, tienes que obedecer las normas de urbanidad, a los profesores, hay que hacer lo que dice el médico, tenemos que obedecer a los jefes en el trabajo…

Nos hemos vuelto muy obedientes. Somos una sociedad de personas obedientes.

¿Es algo malo?

Desde mi punto de vista hay varios aspectos que interfieren en nuestro crecimiento con tanta obediencia.

El más importante es que de este modo no asumimos nuestra responsabilidad. Trasladamos la responsabilidad de nuestros actos a la persona que da la orden.

Ya no somos responsables de lo que ocurra, nosotros simplemente obedecíamos.

Da igual que lo haga un niño o un adulto, al “cumplir órdenes” simplemente ejecutamos algo, no somos parte de la decisión.

Esto tiene unas consecuencias asombrosas.

Tras la Segunda Guerra Mundial, en los juicios muchos criminales de guerra declararon que cumplían órdenes.

Esta reacción sucede a diario.

Por poner algún ejemplo, hace tiempo el psicólogo Stanley Milgram, de la Universidad de Yale realizó un experimento en 1961 que medía el grado de obediencia de las personas y su interferencia con los valores que tenían. Quería probar si el sentido de obediencia prima por encima de nuestros valores y la propia conciencia.

Creó un experimento trampa: en una habitación puso 30 interruptores que regulaban la intensidad de la descarga en incrementos de 15 voltios, oscilando entre 15 y 450 voltios, encima de cada uno había una etiqueta: moderado, fuerte, peligro: descarga grave y “XXX”.

En realidad los interruptores sólo emitían un sonido cuando los pulsabas.

Puso un anuncio en el periódico para reclutar personas que participasen en un experimento sobre memoria y aprendizaje en el que los que participasen cobrarían una pequeña cantidad. Se informó a todos que cobrarían el dinero estipulado independientemente de los resultados.

Presentaron a los participantes a dos personas: una de ellas se quedaba atada en una silla con electrodos en su cuerpo y el participante y el “maestro” pasaban a otra habitación donde estaban los interruptores. Allí comenzaba el experimento. El maestro le indicaba que fuera pulsando los interruptores. Al pulsarlos se oían quejas y gritos. Cuando el participante paraba, el maestro le indicaba: “Continúe, por favor”, “Siga, por favor”. Si volvía a parar el maestro decía: “El experimento necesita que usted siga”, “Es absolutamente esencial que continúe “. Y, de nuevo, si paraba le indicaba: “No tiene otra opción, debe continuar”.

Algún participante llegó a preguntar quién era el responsable. En cuanto el maestro asumía la responsabilidad, el participante continuaba.

Los participantes llegaron a pensar que habían matado a alguien y, a pesar de ello, habían seguido las instrucciones.

Al salir de la habitación les preguntaron cómo se sentían, qué pensaban. Ellos respondieron que no era su culpa, simplemente cumplían órdenes.

¿Te has sentido así alguna vez?

Acepta la responsabilidad de tu vida. Debes saber que eres tú el que te llevará a donde quieres ir, no hay nadie más

Les Brown

Obedecer es fácil, no nos obliga a pensar ni nos permite decidir. Cuando hay que tomar una decisión, alguien debe hacerlo.

Si tú sólo obedeces, otros deciden por ti.

 

Porque el segundo aspecto que interfiere en nuestro crecimiento es que al obedecer no decides. Y como estamos tan acostumbrados a obedecer hemos perdido la práctica o la capacidad de decidir.

Nos resulta más fácil que otros decidan por nosotros. Hoy en día es muy fácil.

Cuando somos pequeños nuestros padres deciden por nosotros: qué comida tomaremos y cuál no podemos tomar, qué ropa nos ponemos, cuándo nos levantamos, a qué hora nos vamos a la cama o qué podemos ver en la televisión.

Cuando vamos al colegio otros deciden qué debes aprender, cuándo te debes examinar y con quién te sientas.

Lo mismo ocurre en la universidad. Si lo que has decidido es estudiar administración y dirección de empresas tus profesores serán los que “te toquen”, lo mismo que tus compañeros, la hora de la primera asignatura o cuando tendrás un descanso entre clases y de cuánto tiempo.  Allí te dirán si debes ir a clase o no, cuándo tienes que examinarte, si el examen será práctico, tipo test o por evaluación continua, etc…

En nuestro trabajo es el jefe el que decide cuándo puedes cogerte vacaciones, las horas que debes trabajar y en qué horario, qué actividades debes llevar a cabo….

Siempre obedeciendo. Y cuando llega la hora de tomar una decisión se convierte en un trauma. Falta de costumbre y vértigo se juntan por partes iguales.

En Secundaria, cuando te toca elegir tienes sólo 4 alternativas, e incluso 3 o 2 dependiendo del colegio o instituto donde estudies.

Pero, cuando llegas a la universidad: ¡Wow!!!

¿Sabes cuántas opciones tienes?

En realidad hoy no es posible conocer todas las alternativas que puedes elegir, nadie lo sabe. Pero si eliges ir a la universidad tienes más de 2.699 Grados y más de 3.800 títulos de Máster para escoger, según datos del curso 2014-2015. Y cada uno es único.

De ahí que la elección sea tan difícil.

¿Cómo elegir entonces? Te daremos algunos trucos en otro post.

Lo que queremos resaltar hoy es la importancia de que tu elección sea desde la responsabilidad y no desde la obediencia.

Es fácil que te sientas obligado a decidir. Y este sentimiento puede llevarte a pensar que tu misión o tu obligación es elegir una carrera. Pero, no te confundas, ni dejes que te confundan: tu misión es elegir la carrera que quieres hacer, o, lo que debería ser lo mismo, tu misión es elegir una carrera que te ayude a desempeñar el trabajo al que te quieres dedicar.

Porque, estudiar una carrera es invertir mucho:

  • Inviertes al menos 4 años de tu vida.
  • Inviertes el coste económico que conlleva, que no sólo supone el dinero que pagas para estudiarla, a este dinero le tienes que añadir el dinero que dejas de tener en esos años por no trabajar. Aunque algunos estudiantes universitarios trabajan, no es habitual.
  • Inviertes muchas esperanzas e ilusión en lo que vas a conseguir tras esos años de estudio.
  • Y, sobre todo, inviertes mucho tiempo de tu vida. Aunque lo mínimo son 4 años si terminas la carrera, lo habitual es que además del Grado, estudies un Máster, lo que conlleva uno o dos años más.

Muchas e importantes inversiones como para tomar esta decisión a la ligera, sólo porque tienes que ser obediente y elegir una. ¿No crees?

Puedes pensar que si tu hijo no lo tiene claro o no le ha llegado la nota, es mejor que estudie algo a considerar otras opciones. Pero, ¿Sabes qué otras opciones tendría?

Si no le ha llegado la nota para estudiar veterinaria y empieza otra carrera, por ejemplo biología, ¿qué probabilidad crees que tiene de terminar estudiando veterinaria?

En España, según las últimas estadísticas, más de un tercio de los estudiantes que comienzan una carrera cambian al año siguiente y casi un tercio nunca llega a terminar sus estudios universitarios.

Una de las principales razones es porque no sabemos elegir y simplemente elegimos porque nos toca, porque tenemos que hacerlo. Porque somos obedientes y elegimos.

Es desde la obediencia desde donde las elecciones no nos están saliendo bien.

¿Qué pasa si enseñas a tu hijo a elegir desde la responsabilidad?

Cuando él elige siendo responsable de su elección:

En primer lugar se siente partícipe de su decisión. Ya no es un mero ejecutor y se convierte en parte decisora de la solución.

Además, puede pedir consejo, pero es importante que sepa y que sienta que la decisión final es suya. La mayor dificultad como padre estará en no presionar en ninguna dirección en concreto.

De este modo no se sentirá presionado, es importante que sienta que tiene libertad para elegir, de esta forma asumirá su responsabilidad.

También logramos que asuma las consecuencias de su decisión.

Eres responsable de lo que haces y también eres responsable de lo que no haces. 

Y, piénsalo, realmente no pasa nada si te equivocas de carrera y decides cambiar al año siguiente. No hagamos un drama.

Lo que sí es importante es que elijas con el corazón, sintiendo que es tu opción y que te ayudará.

Si no lo tienes claro, si dudas entre varias o simplemente quieres cerciorarte de si tu opción es como crees que va a ser y no quieres llevarte un chasco, pregunta. Pregunta a personas que te puedan ayudar. En YourBestYou ponemos a tu disposición los mejores Mentores. Son Profesionales que AMAN lo que hacen. Pregúntales, descubre a través de preguntas si esa profesión puede ser tu ideal o no es como la esperabas. Ahorra tiempo de tu vida.

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La cualidad que tienen todas las personas exitosas es la habilidad de tomar responsabilidad” Michael Korda