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EL SENTIDO DE TU VIDA

Naces, creces, te reproduces y mueres. Este es el ciclo de la vida que nos han enseñado en el colegio.

Entre medias pasan, de media, unos 83 años, según los datos de España. Mucho tiempo. Y a lo largo de este tiempo hacemos un montón de cosas. Y otras que decides no hacer.

Cuando eres niño lo que más te define es la ilusión y las ganas de hacer, de probar y experimentar. Y de anciano lo que más haces es recordar, rememorar hechos del pasado, con nostalgia, con cariño. Te invade de nuevo una emoción inexplicable. Recuerdas cada momento y en especial los más significativos. Aquellos que te hacen brillar los ojos, que te hacen sentir de nuevo la felicidad del momento.

Hay personas extraordinarias como la enfermera australiana Bronnie Ware que han acompañado a las personas en sus últimas semanas de vida. Son momentos realmente especiales. Son esos momentos que te permiten centrarte con sencillez y claridad en lo realmente importante.

Esta enfermera hablaba con los moribundos que sabían que iban a morir. De lo que más hablaban era de cosas de las que se arrepentían, y dentro de estos arrepentimientos, hay cinco que se repiten sin importar el género, la raza o la condición social. El más recurrente, el número 1 es:

“Desearía haber tenido el valor de vivir la vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí”

Lástima que cuando tenían esos pensamientos no podían coger el mando, rebobinar y hasta volver allí para hacerlo como les hubiera gustado. Ya no. Ya era tarde.

Hay veces que los seres humanos no valoramos las cosas mientras las tenemos, sino cuando las perdemos.

Y yo sé que una de los mayores arrepentimientos dentro de este es no haber dedicado suficiente tiempo para elegir bien tu carrera y tu futuro profesional. Porque, ¿para qué venimos a esta vida? ¿cuál es el sentido de tu vida?

¿Por qué estamos en el mundo?

Me asombra y me maravilla por partes iguales que siendo tal cantidad de personas como somos ahora, ¡más de 7.000 millones!! Y cada uno somos diferente. Todos somos distintos, física, emocional, intelectual y espiritualmente. Ni los hermanos gemelos más idénticos son iguales.

Y esas diferencias, ¿tienen algún sentido? ¿Valen para algo más que para identificarnos?

¿Por qué unos son buenos jugando a fútbol y otros corriendo la maratón?

¿Por qué unos tienen capacidad analítica y otros un sentido del gusto tan desarrollado?

¿Para qué vives?

Elige la vida que quieres vivir.

Se trata únicamente de nacer, crecer, reproducirse y morir como dicen los libros escolares o hay algo más.

Es claro que hay algo más. Algo mucho más importante.

En mi opinión el verdadero sentido de la vida es encontrar tu vocación y una misión a la que dedicarte.

Esta pregunta no es nueva, no la he inventado yo. Muchos sabios desde tiempos ancestrales se lo han preguntado y la han estudiado. Su conclusión: se nos ha traído al mundo para encontrar nuestra potencialidad, para que encontremos nuestra vocación y la pongamos al servicio de los demás a través de una misión.

Emmet Fox lo llama “El deseo de tu corazón”. Emmet Fox (1886-1951) fue un gurú de su época en cuanto a hablar sobre el significado religioso de la vida. Se calcula que la distribución de sus libros y folletos ha llegado a más de 10 millones de personas en aquel entonces.

El deseo de tu corazón está muy dentro tuyo, y es algo que te llama: tu vocación.

La mayoría no hacen caso a las llamadas de su corazón. Hacen como si no existieran. Van a la escuela, estudian, consiguen un empleo, se casan, pagan impuestos, tienen hijos, una hipoteca, ven la tele, compran muchas cosas, piden préstamos. Se complican con cosas que les impiden ver el verdadero deseo de su corazón.

A veces no piensan en ese deseo hasta el final de sus vidas, como nos cuenta Bronnie Ware. Pero todos tenemos la capacidad de encontrar nuestra vocación.

Si analizas la vida de las personas que más han influido a lo largo de la historia de manera positiva y profunda, encuentras hombres como Jesús de Nazaret, un hombre sencillo que ha tenido más efecto sobre más personas que cualquier otro hombre que haya vivido. O Buda, que enseñó un mensaje muy parecido al de Jesús: el amor y la hermandad universal. También Mahoma o la Madre Teresa de Calcula.

¿Qué tienen en común?

Un escritor llamado Ralph Waldo Trine en su libro “Lo que todo el mundo busca” concluyó que todos buscamos una misión a la que nos podamos dedicar que enriquezca, ennoblezca las vidas de los demás. Dejar un mundo más bonito.

“No te rindas,

 QUE LA VIDA ES ESO,

Continuar el viaje,

PERSEGUIR TUS SUEÑOS”

Mario Bendetti

 

Porque la realidad que vemos y que vivimos no es sino la suma de lo que hacemos todos y cada uno de nosotros. Y, en ese sentido, cada uno tenemos la llave para construir un mundo un poco mejor del que nos encontramos.

Para eso nos han regalado unos talentos especiales que nos permitirán desarrollar nuestra vocación con éxito.

Sólo te haces GRANDE en la medida en la que haces algo Grande para alguien más que para ti mismo. En la medida en que eres capaz de dedicarte a algo mayor y mejor que ti mismo.

Estamos aquí para hacer algo para los demás.

 

Las personas que están lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo cambian” Steve Jobs

 

¿Sabes cuál es tu vocación? ¿Te gustaría descubrirla?

No esperes a las últimas semanas de tu vida. Encuentra y escribe cómo quieres vivir toda la vida que tienes delante, desde hoy. Dedícate el tiempo suficiente para encontrar tu vocación y vivir de tu pasión.

Nosotros te ayudamos: http://yourbestyou.es/mentores.html. Los mejores profesionales están a tu disposición como Mentores para que descubras si su trabajo puede ser tu vocación.

AMA todo lo que hagas.

ESCUCHA A TU CORAZÓN.

Sigue tu pasión.

Cree en tus sueños.

Cree en ti.
“Si quieres vivir una vida feliz átate a una meta” A. Einstein