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LAS NOTAS Y SU PODER

Albert Einstein dijo una vez que “Todos los niños son genios

Y terminaba esta frase añadiendo: “Pero si juzgas a un pez por su habilidad de escalar un árbol, vivirá su vida entera creyendo que es estúpido”.

 

El doctor Howard Gardner ha escrito el libro Frames of Mind, más conocido como la teoría de las inteligencias múltiples.

En este libro el doctor Howard Gardner nos explica cómo en la vida escolar sólo se miden 2 tipos de inteligencias: la matemática y la lingüística. Se considera que uno es inteligente en la medida en la que destaca en alguno de estos ámbitos, es inteligente el que dispone de capacidades matemáticas o verbales.

Todas las pruebas que se hacen a los alumnos, tanto los exámenes de cada asignatura, los parciales, los globales, los de la Comunidad Autónoma respectiva o incluso los de las pruebas de acceso a la universidad, se basan en las capacidades verbal y matemática.

Howard Gardner nos amplió esta forma de ver la inteligencia, descubriendo que existe una inteligencia artística, una inteligencia musical, otra corporal, una inteligencia interpersonal o inteligencia social, y una inteligencia intrapersonal, una inteligencia naturalista….

Y eso por ahora 😉

Si Einstein, que para muchos es considerado la persona más inteligente de toda la humanidad, defendió que “Todos los niños son genios”. Entonces, ¿por qué de mayores no somos todos genios?

El motivo principal son las notas.

Hace tiempo se hizo un estudio con niños de entre 2 y 4 años para medir su inteligencia y su creatividad. En el 94% de los casos las pruebas demostraban una elevada inteligencia y una elevada creatividad.

Repitieron las pruebas a los mismos niños cuando tenían 7 años y descubrieron que sólo el 4% de los casos los resultados mostraban una elevada inteligencia y una elevada creatividad.

Los investigadores, asombrados, descubrieron las razones: entre los 2 y los 4 años los niños hacen cosas, intentan, examinan, tocan y prueban para qué sirven, cómo funciona. Se meten en todas partes. Descubren a través de intentar y probar.

Estos niños descubrieron que muchas veces, cuando tocaban, probaban y descubrían sus padres se enfadaban, sus profesores les regañaban, les gritaban, les castigaban…. Todo esto les desanimaba a hacer cosas nuevas. Y así, poco a poco, fueron perdiendo el entusiasmo y las ganas de aprender.

De este modo cambiamos y en lugar de exploradores nos volvemos complacientes. Hacemos lo que se espera de nosotros.

En el colegio nos ponemos en la fila, guardando el orden. Hablamos cuando levantamos la mano y el profesor nos concede la vez. Para ir al baño pedimos permiso, etc…

Y de este mismo modo, desde que entramos en el colegio, las notas se convierten en uno de los elementos fundamentales en nuestra vida.

Todas las notas son importantes en casa. Tanto la nota de un examen concreto que has hecho, como las notas del trimestre o las notas finales en junio.

En general traer notas a casa es importante. Para nuestros padres es importante, y al final termina siendo muy importante en tu vida.

Y, puedes pensar, ¿qué tiene de malo?

Varias cosas: pierdes el sentido de ir al colegio. En lugar de enfocarte en aprender, te centras en sacar buenas notas.

En segundo lugar, aprendes que no importa si te gusta una asignatura o se te da bien. Tienes que sacar buenas notas. En todo.

Y además, del modo como está construido, tu foco se centra en lo que haces mal.

Cuando te dan las notas y se las das a tus padres, lo primero en lo que se fijan es en si hay suspensos. Después en las peores notas que has sacado. ¿Te pasa a ti también?

Eso te hace sentir que no puedes fallar, que no puedes tener errores. Que tener un error es malo.

En el colegio igual. Cuando haces un examen y el profesor te lo entrega corregido, lo que más destaca son los fallos que has tenido. En color rojo aparecen tus equivocaciones.

Cuando te entregan las notas, lo primero en lo que se fijan tus padres, es en lo que has fallado. De esta forma cuando haces algo y lo valoras, siempre vas a lo que está mal.

Y así aprendes que una de las cosas más importantes que puedes dar a tus padres es sacar buenas notas.

Cuando sacas buenas notas están súper orgullosos de ti, se lo cuentan a la abuela, al abuelo y hasta cuando hacen la compra van presumiendo de tus notas.

En el colegio también te premian cuando sacas buenas notas.

Y si sacas malas notas tienes castigos. Castigos en casa y castigos en el colegio.

Imagina que lo que más te gusta es jugar al fútbol o al baloncesto y vas a entrenar después del colegio. Si suspendes matemáticas, ¿qué crees que ocurrirá?

La primera medida ,o al menos la más habitual, es sacarte de clases de fútbol o de baloncesto. Como un castigo.

Así desde Infantil aprendemos lo importante que es sacar buenas notas y lo malo que es no sacarlas.

¿Qué consecuencias tiene sacar buenas notas?

Ganamos el orgullo de nuestros padres.

¿Qué consecuencias tiene sacar malas notas?

Castigos, enfados en casa y en el colegio, recriminaciones, que te traten diferente, ….

¿Qué pasa cuando llegamos a los 15 o 16 años?

Cuando inicias la etapa de Bachillerato empiezas a sentir una presión por las notas, que te trasladan, tanto el colegio como tus padres, que te ahoga. Todas sus expectativas están puestas en ti.

La importancia de que saques buenas notas se multiplica. Lo convierten en un tema esencial

Te voy a contar un secreto:

Excepto cuando estás en el colegio, a nadie le preguntan las notas que ha sacado.

Los peores en el colegio y los mejores en la universidad, en el trabajo 

Muchas personas que suspendían y sacaban malas notas en el colegio, fueron los mejores en la universidad o en sus trabajos. Pregunta a tus padres, a tus abuelos, a tus tíos si conocen a alguien que sacaba malas notas en el colegio y fue un hacha en la universidad o en su trabajo.

Se me ocurren algunos ejemplos:

El profesor de Einstein dijo a sus padres: “Este chico nunca llegará a ningún sitio” Sus maestros le tachaban de ser lento y se quejaban de que pensaba mucho antes de contestar. No conseguía aprender nada de memoria. Cuando hizo la prueba de acceso a la universidad suspendió la primera vez por sus notas en las asignaturas de letras.

John Gurdon, que ya ha tenido un premio Nobel en medicina, tuvo profesores que dijeron, entre otras cosas, que no asimilaba bien. Llegó a sacar un 2 sobre 50.

Charles Darwin tuvo que escuchar cosas terribles de sus profesores, como que se encontraba “por debajo de los estándares de la inteligencia”. Su padre opinaba igual.

Steve Jobs, Mark Zuckerberg nunca terminaron la universidad. Y Agatha Christie nunca fue a la escuela.

Fueron malos estudiantes en el sistema escolar y después grandes genios.

Un caso muy llamativo es el de Edison.

Thomas Alva Edison fue el séptimo hijo de la familia Edison. Comenzó a ir al colegio a los 8 años y medio. A los 3 meses de comenzar la escuela llegó con una carta para sus padres. Su madre la leyó y le felicitó. Ya en el colegio detectaron que era demasiado inteligente para los profesores que había en la escuela.

Su madre había sido profesora y decidió enseñarle ella.

Edison dijo que su madre: “me enseñó a leer buenos libros de forma rápida y correcta, lo que me abrió al mundo de la literatura. Siempre le estaré agradecido por esta educación temprana”. Thomas Alva Edison ha sido el mayor inventor de la historia, además de la bombilla o el fonógrafo, Edison desarrolló miles de inventos y llegó a tramitar más de 1.000 patentes. Y ya de mayor descubrió que en realidad la carta del colegio ponía que le consideraban “un pésimo estudiante” y decía que era “incapaz”.

¡Qué bueno que ni su madre ni Edison lo creyeran!

Un dato curioso es que tienes que sacar buenas notas en todas las asignaturas. ¿Tienes que ser bueno en todo?

¿Hasta qué punto tener que destacar en todas las asignaturas te impide reconocer en lo que eres bueno?

Si lo que te gusta son las matemáticas y tienes talento para ellas, ¿por qué debes sacar sobresaliente en lengua o en francés?

Imagina que has descubierto que quieres ser cirujano pediátrico. Te encantan las ciencias y en naturales sacas siempre 10, tu profesor siempre te felicita, hay veces que sabes más que él. Si en tecnología, en educación física o en informática suspendes o sacas un 5 raspado, ¿es necesario que tengas cargo de conciencia y te sientas mal?

Muchos opinan que es importante tener “conocimientos generales”. Importante, ¿por qué?, ¿para qué?

Hay muchos conocimientos sustanciales de los que sí es importante tener “conocimientos generales” y no nos los enseñan en la escuela, por ejemplo salud, relaciones de amistad, dinero, a moverte en una ciudad, cocinar, etc

Pero no en todas las asignaturas hay notas. Y no siempre ha habido notas.

Las notas son tan solo una herramienta para que un profesor evalúe tus conocimientos, pero hay otras maneras.

Si vas a clase de natación, de teatro, de fútbol, o de baloncesto, ¿te dan notas? Generalmente no tienes ni exámenes ni notas. Lo que no implica que tú no aprendas. Tampoco significa que el profesor no sepa si tú aprendes, en qué destacas y dónde fallas.

Y en esas asignaturas tus padres están orgullosos de ti sin notas.

En la etapa de Infantil los alumnos son más felices y no saben que tienen notas. Sólo van al cole y aprenden. Y salen del colegio y le cuentan a su madre todo lo que han aprendido ese día. Y lo cuentan felices.

Según vamos ascendiendo en las etapas escolares, vamos perdiendo el interés en aprender y lo trasladamos a sacar buenas notas.

Si te hicieran un examen de lo que diste hace 3, 4 o 5 años, ¿de cuántas cosas crees que et acordarías?

¿Y si el examen se lo haces a tu padre o a tu tía?

En teoría vamos al colegio para aprender. En la práctica desplazamos la importancia del aprendizaje para poner el acento en sacar buenas notas.

¿Qué estamos enseñando?

Te invito a que veas este vídeo y comentes qué te ha parecido: https://www.youtube.com/watch?v=DqgcPnDp4_w