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TRABAJANDO CON ROBOTS

Las personas siempre temen al cambio. Le temían a la electricidad cuando fue inventada, ¿no es así?” Bill Gates

Seguro que has oído que los robots nos van a quitar los trabajos. Nos van a dejar desempleados.

Imagínate: si ahora las compañías contratan trabajadores en China y en India para ahorrar costes, cuando sean robots los que realicen el trabajo, ¿quién va a poder competir con ellos?

La verdad es que la situación se presenta un tanto angustiosa. Hace ya años los expertos de una universidad tan prestigiosa como Harvard nos dijeron que antes de 2040 el 47% de los empleos los harían robots.

Nos parecía ciencia ficción. Más cercano a un sueño que a una mera posibilidad de realidad.

En este tiempo hemos ido viendo gasolineras sin dependientes, tiendas de alimentación sin dependientes, programas que superan las habilidades médicas para diagnosticar las enfermedades de los pacientes, robots que atienden el teléfono, máquinas capaces de orientarse y realizar planos de un almacén sin necesidad de que alguien las programe, aprendiendo solas; robots que identifican las caras de las personas con más precisión que las personas, casas construidas a velocidades de escándalo por máquinas que fabrican los ladrillos y el cemento y los ponen solas, sin necesidad de ningún operario, robots que trabajan el campo sin necesidad de ningún capataz, y un sinfín de programas y software que lo que hacen es sustituir el trabajo que venían realizando personas hasta entonces.

Y, según los expertos, estamos en la punta del iceberg. Vienen tiempos de cambio. O más bien, un cambio de era.

Y viene deprisa. A diferencia de lo que ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad, donde los cambios se han ido sucediendo poco a poco, dando tiempo de asimilación y de adaptación; desde hace unos años, quizá poco antes de que entrásemos en el siglo XXI (año 2000), los cambios son exponenciales: suceden a velocidades de escándalo. Y nos afectan a todos, se extienden, casi al instante.

Desde hace años la prensa nos llena de noticias sobre las carreras que más futuro tienen, los diez trabajos más solicitados en unos años, los trabajos que van a dejar de existir, etc.

No sé si tu preocupación está relacionada con asegurar tu puesto de trabajo, si tu temor gira en torno a tus hijos y a su futuro, o si, precisamente, tú eres uno de esos hijos que, estando todavía en el colegio o la universidad, comenzarás tu desarrollo laboral en unos años.

Da igual. En todos los casos la preocupación es la misma: el miedo a no tener trabajo. Lo que implica no ganar dinero. ¿De qué vas a vivir? ¿Te echarás a perder?

¿Cómo vas a poder independizarte? ¿Y formar una familia?

¿Vas a vivir siempre de lo que tus padres te den?

El cambio es la esencia de la vida. Es estar dispuesto a renunciar a lo que somos por lo que podríamos llegar a ser” 

Ante todo: Tranquilidad.

Esto ya ha ocurrido antes: la revolución industrial trajo consigo manifestaciones y grupos de presión (luditas) en contra de las máquinas porque iban a quitar el trabajo a los empleados. En esa época la inmensa mayoría de las personas trabajaban en el campo, y veían con terror cómo las máquinas realizaban su trabajo con más precisión, menos errores, en menor tiempo, sin ponerse enfermos y sin que cobrasen un sueldo.

Hubo manifestaciones y revueltas, y hubo heridos y hasta muertos.

Y, ¿qué ha pasado?

¿Se quedaron sin trabajo?

Imagina un conductor de coches de caballos, o el fabricante de coches de caballos, el criador de caballos, el herrero y tantos otros trabajos que dependían de ese medio de transporte. Imagina el miedo que tendrían cuando vieron aparecer un coche mecánico. Pánico quizá fuera la palabra que definiría sus sentimientos. Y más aún cuando se inventó la producción de coches en cadena.

Y, ¿qué ha pasado?

¿Se quedaron sin trabajo?

¿Qué pasa hoy con todos los trabajos y trabajadores cuyo empleo gira alrededor del automóvil? Según las noticias en menos de 10 años estaremos comprando coches auto conducidos, de esos que no necesitan nadie al mando en el timón. También llevamos tiempo conviviendo con coches que “alquilas” por el tiempo que necesitas: compartimos coches y sólo los usamos por el tiempo que precisamos.

¿Qué crees que piensa hoy un taxista, un conductor de Uber, Cabify y otras empresas de alquiler de coches con conductor?

Y los conductores de autobús, metro, camiones, o incluso los pilotos, ¿tienen miedo de quedarse sin empleo?

¿Está fundado su miedo?

El número mínimo de pilotos necesario para realizar vuelos ha ido disminuyendo y hoy es habitual que la mayoría del tiempo el avión vuele solo, en “piloto automático”.

Y estos cambios, como decía, son solo el comienzo. Aunque no podemos conocer el futuro, sí sabemos algunas cosas que van a ocurrir: la inteligencia artificial nos va a permitir eliminar el margen de error humano. Y esto es así tanto por la capacidad que tienen las máquinas para almacenar contenido (datos), como por su capacidad de relacionarlos, y de transmitirlos. Todos los descubrimientos e innovaciones se propagan y se comparten casi instantáneamente, y además, gracias a los programas, máquinas o robots, su contenido se comparte por igual. Esto ahorra muchos márgenes de error e intervalos de tiempo y permite avanzar cada vez con mayor rapidez

La realidad nos muestra que no tenemos que preocuparnos. Tenemos que ocuparnos. Ocuparnos de adaptarnos, lo más rápido posible y lo mejor posible.

Hoy sólo el 1% de la población trabaja en la agricultura. Y el 99% restante NO se ha quedado sin trabajo.

Y nuestra vida no es peor. Tampoco nuestras condiciones de trabajo. Hemos pasado de trabajar los 7 días de la semana a trabajar 5 por regla general.

De trabajar 14 y 16 horas a establecer un máximo, salvo excepciones, de 8 horas diarias, 40 a la semana.

Ya no en el futuro, sino en el presente más inmediato trabajamos con robots. Y la convivencia va a ser cada vez mayor.

Todos los trabajos que se puedan automatizar, se van a automatizar. Y eso no es necesariamente malo. Nos va a permitir desarrollar cualidades que tenemos dormidas, porque hoy nuestra energía la destinamos a tareas mecánicas.

Desde ya podemos invertir esa energía en desarrollar nuestra vocación.

Porque, una cosa es segura: en el mundo del futuro más cercano sólo van a tener trabajo los empleados que aporten un valor añadido. Ese valor que una máquina nunca podrá realizar.

Podremos tener robots que den información sobre una materia concreta o sobre varias y dar miles de datos e información, pero un robot nunca a va a sustituir a ese profesor que da su vida en cada clase, ese que sus alumnos adoran, ese con el que todos están deseando tener clase, porque su vocación es la enseñanza y transmite su pasión.

Por eso es FUNDAMENTAL que encuentres tu vocación y que aprendas a desarrollarla y a ponerla al servicio de los demás.

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El secreto del éxito en los negocios está en detectar hacia dónde va el mundo y llegar ahí primero” Bill Gates