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LOS PROFES TIENEN SUPERPODERES

“Cada uno lleva, al nacer, un talento especial.”

Ralph Waldo Emerson

 

Desde los tres años, o incluso a veces antes, hasta los 18 años las personas con las que más tiempo pasamos, además de nuestros padres, son nuestros profesores.

Pasamos más tiempo juntos cuanto más pequeños somos. Luego nos multiplican los profesores y nos dividen el tiempo que estamos con ellos. Según los expertos ese es el periodo de nuestra vida en el que forjamos nuestra personalidad. Según dicen, las experiencias que vivimos en esos años nos marcarán el resto de nuestra vida.

Seguro que has tenido algún profesor que ha influido significativamente en tu vida. Quizá, si eres un suertudo, has tenido más de uno: 2, 3 o incluso más.

Es posible que te influyera en un momento de tu vida en el que más lo necesitabas.

Es posible que gracias a un profesor tu vida haya dado un tremendo giro.

Los profesores nos activan de un modo especial. Después de nuestros padres, son las personas que más nos marcan, que más nos influyen y que más nos impactan, a las que nos queremos parecer, o de las que nos queremos diferenciar.

Y pueden influirnos de dos maneras: positiva o negativamente.

Seguro que conoces alguna historia, si es que no te ha a pasado a ti, de un profesor que ha conseguido que alguien que se sentía un Don nadie, lograse sacar lo mejor de sí mismo.

Y seguro que también has oído historias, o las has vivido, en las que la influencia de un profesor que le dice a uno de sus alumnos que es un zoquete o que no vale para estudiar, ha influido en ese alumno hasta hundirle.

Es bueno que los profesores sepan que tienen esa doble capacidad de o bien darnos Alas y enseñarnos a volar, o bien ponernos una mochila llena de piedras que nos haga ir con la cabeza baja todo el camino. El club de los poetas muertos, Cadena de favores, Los chicos del coro, La lengua de las mariposas, El indomable Will Hunting, Profesor Holland, La sonrisa de Mona Lisa o Mentes peligrosas son ejemplos de algunas películas que ensalzan la labor de esos profesores que logran sacar lo mejor de sus alumnos, que les ponen unas alas preciosas y además les enseñan cómo utilizarlas.

La influencia del profesor sobre un alumno es mucho mayor de lo que podemos imaginar. Un cliente de YourBestYou nos contaba que no le gustaba la asignatura de inglés, la odiaba. Tenía 16 años y esta aversión al inglés le había pasado con todos los profesores que había tenido en el colegio, desde los tres años. Había tenido clases extraescolares de inglés, y allí tampoco le gustaba la asignatura. Le preguntamos si hablaba inglés fuera de ser considerada una asignatura, nos dijo que en vacaciones suele ir de crucero con su familia, donde hablaba inglés muchas veces y ahí, curiosamente, sí le gustaba el idioma inglés.

Esta y otras anécdotas nos han hecho reflexionar sobre la influencia que los profesores y cómo se imparten las asignaturas.

“Lo que haces habla tan fuerte que no puedo escuchar lo que dices”. Ralph Waldo Emerson 

Por regla general tenemos más cariño y recordamos con más ternura a los profesores de infantil que a los de los siguientes cursos. Uno de los motivos es la devoción de esos profesores y su enfoque en aplaudir todo lo que hacemos bien.

Cuando pasamos a primaria el sistema, y por ende los profesores, se enfocan más en mirar nuestros fallos y en todo lo que nos tienen que corregir.

Actitud que se potencia en nuestras casas, donde, cuando llegan las notas, lo primero en lo que suelen fijarse nuestros padres es en si hay suspensos, y luego en las notas más bajas.

Y así nos pasamos el resto de nuestra juventud e incluso el resto de nuestra vida. Si quieres comprobarlo pregúntale a un amigo o a tu padre o madre cuáles son sus mejores cualidades o en qué es un ejemplo a seguir y observa su reacción. No les juzgues, sólo observa. Luego pregúntales en qué áreas deben mejorar. Y, de nuevo, escucha sin juzgar. Comprobarás, por sus reacciones, hasta dónde llega la influencia de fijarnos en los errores. Pruébalo contigo, ¿qué te sucede?

Este sistema nos desanima, nos desalienta, hace que perdamos todo el interés e influye negativamente en la consideración que tenemos de nosotros mismos. Muchas veces incluso consigue que tiremos la toalla.

Sé tú mismo; no imites a otro, sé tu mejor yo. Hay algo que puedes hacer mejor que otro. Escucha tu voz interior y obedécela valientemente. Haz las cosas para las que eres grandioso, no para lo que nunca fuiste hecho”. Ralph Waldo Emerson

Es curioso que, siendo más de 7.500 millones de personas en el mundo actualmente, seamos todos tan distintos.

Físicamente no hay nadie que sea igual que otro. Incluso viendo fotografías de tus antepasados te das cuenta de que, a pesar de ser de la misma familia, no hay nadie igual que tú. Encontrarás parecidos, pero ni aun cuando te retrotraigas a tus más lejanos antepasados y te fijes en las pinturas rupestres, encontrarás a alguien igual que tú. Ni siquiera los hermanos gemelos, que en teoría deberían ser idénticos ya que parten del mismo óvulo y del mismo espermatozoide, son iguales, siempre encontramos alguna diferencia por pequeña que sea.

Por dentro también somos incomparables e inconfundibles: Intelectualmente también somos distintos: algunos aprendemos mejor de manera visual, otros auditiva, otros kinestésica, y otros con una mezcla de varias. Algunos tenemos inteligencia lingüística, otros espacial, algunos interpersonal y otros ambiental o numérica, u otras inteligencias.

Tampoco somos iguales sentimental y emocionalmente, a cada uno nos afectan más unas cosas u otras. A cada uno de nosotros nos gustan unas cosas distintas.

Con todas estas diferencias resulta curioso ver que cuando entramos en el colegio, intentan que todos aprendamos lo mismo, a la vez, al mismo tiempo. Tratan de estandarizarnos y clasificarnos, cuando la realidad que cada uno de nosotros somos seres únicos, insólitos, extraordinarios, inigualables y originales.

Como El Principito con su rosa, puede haber campos enteros llenos de rosas, más su rosa es única y especial.

La única persona que estás destinado a ser es la persona que decides ser”. Ralph Waldo Emerson

Hoy vengo hacer una propuesta a todos los profesores que quieran aceptar el desafío. Un reto para todos esos profesores que quieren ayudar a sus alumnos a sacar lo mejor de sí mismos.

Hoy propongo un reto enfocado en conseguir sacar la singularidad de cada uno de nosotros, un reto que, cuando se consiga, logrará que el mundo sea un lugar mejor para vivir.

No es un reto difícil, es simplemente un cambio de enfoque. Se trata de buscar las singularidades de cada uno de tus alumnos, de ayudarles a que encuentren sus talentos.  Y de estimularles y premiarles cuando los desarrollen.

Es un reto para los profesores del colegio, del instituto y de la universidad.

Es un reto para que aprendan, no sólo quiénes son, sino quiénes quieren llegar a ser.

Exitosa es la persona que ha vivido bien, reído a menudo y amado mucho, que se ha ganado el respeto de los niños, que deja el mundo mejor de lo que lo encontró, que nunca ha carecido de apreciación por la belleza de la tierra, que nunca deja de buscar lo mejor en los demás o dar lo mejor de sí mismo”. Ralph Waldo Emerson