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DESCUBRIR MI PROPIO SER

Osho, profesor de filosofía hindú, fue un prolijo escritor, con más de 650 libros publicados. En ellos encuentras muchos tesoros. Hoy quiero compartir contigo este:

Cada ser humano es único. Ni siquiera hace falta plantearse quién es superior y quién inferior. Sí, las personas son diferentes. Dejadme que os recuerde algo para que no me entendáis mal. No estoy diciendo que todos somos iguales. Nadie es superior ni inferior, pero tampoco somos iguales. Las personas son simplemente únicas, incomparables. Tú eres tú, yo soy yo. Yo tengo que aportar mi potencial a la vida, tú tienes que aportar el tuyo. Yo tengo que descubrir mi propio ser y tú tienes que descubrir el tuyo“.

Cuando lo leo me resuenan algunas frases:

Nadie es superior ni inferior.

Tú eres tú y yo soy yo.
No somos iguales.
Las personas son simplemente únicas.

En el mundo en el que vivimos nos pasamos la vida comparándonos con los demás: comparamos las notas (esto lo hacemos cuando son nuestras notas y más cuando son las de nuestros hijos), comparamos la carrera que estudias y les ponemos los nombres más rimbombantes que podemos para que parezcan más importantes y/o mejores, comparamos el colegio en el que estudias, la universidad donde te preparas, etc…

Para comparaciones magnas, establecemos rankings.

Lo curioso es que la realidad es devastadora en este sentido: ¿alguien te ha preguntado las notas que sacaste en el colegio?, ¿y en la universidad?

¿Alguien te ha preguntado dónde has estudiado si no es para una comparación?

Me explico, cuando vas al banco, ¿alguna vez le has preguntado al director de la sucursal dónde ha estudiado? ¿y al cajero?

Y cuando has buscado un especialista médico y has pedido una recomendación, ¿entre tus requisitos estaba que hubiera estudiado en una universidad concreta o simplemente preguntas por “el mejor” de esa especialidad?

Esto sucede en todos los trabajos y en todas las profesiones. Los demás nos recomiendan por el trabajo que hacemos, por el trato personal, por nuestra profesionalidad, nuestra experiencia y sobre todo por la confianza que generamos: esa es nuestra mejor carta de presentación.

Sin embargo, curiosamente, cuando alguien cercano va a terminar el colegio y quiere seguir estudiando todos damos nuestra opinión: le aconsejamos la carrera y la universidad que “debe” estudiar, y es muy habitual que el consejo lo ofrezcamos como la única opción viable y minusvaloremos muchas otras opciones.

Seguro que has oído frases como esta: “Tienes que estudiar una ingeniería que con eso siempre encontrarás trabajo, un buen trabajo”

O también: “¿Cómo vas a ganarte la vida si estudias Historia?” Y sentenciamos después: “Así sólo puedes ser profesor”.

Estas y otras frases nos alejan de nuestra esencia. De este modo coartamos los deseos y las inquietudes de los jóvenes (y a veces de los no tan jóvenes).

El mensaje que enviamos es claro: si estudias A estarás entre los mejores, si estudias R serás un fracasado.

¿Conoces a alguien que le de miedo hablar con sus padres y decirles lo que realmente quiere estudiar?

¿Y a alguien que vaya a estudiar algo porque su padre o su madre le han dicho que es lo mejor?

¿Te ha pasado?

En el mundo somos más de 7.634 millones de habitantes y como dice Osho todos somos diferentes.

Si pudiéramos juntar todas las personas que han nacido y vivido en la Tierra en los 162.000 años que tiene la humanidad llegaríamos a ser más de 107.000 millones de personas.

Y todos somos diferentes. Incluso los gemelos idénticos son distintos, tanto físicamente, al menos en algún rasgo, como de manera de ser.

Si te fijas en las fotos de tus antepasados verás que también eran distintos tanto de tu familia actual como de todas las personas que has conocido.

Todos somos seres únicos. Cada uno tenemos unas características que nos hacen únicos, especiales, diferentes.

Yo me he preguntado, ¿para qué? No por qué, sino para qué somos cada uno diferentes.

Después de pensarlo mucho he encontrado la respuesta: cada uno tenemos que aportar algo diferente. Incluso haciendo lo mismo, cada uno lo plasma a su manera.

Pintores ha habido muchos a lo largo de la historia, por citar sólo algunos: Murillo, El Greco, Picasso, Velázquez, Dalí, Sorolla….

Sus pinturas te pueden gustar o no, lo que no hay quien lo dude es que son fantásticas. Todos tenían talento para la pintura, pero cada uno lo mostraba a su manera, con su estilo, su sello personal.

Lo importante no es seguir las modas de lo que en cada momento “es lo mejor” para estudiar o para trabajar. Lo verdaderamente importante es que encuentres qué tienes que aportar tú a la vida y cómo quieres hacerlo. Y todos los estudios y tu trabajo lo enfoques en conseguirlo.