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Identificando mis talentos II

La semana pasada vimos que el factor principal que nos impide identificar nuestros talentos es nuestra costumbre de estar centrados en los errores y aspectos de mejora, tanto en los nuestros propios, como en los de los demás. Así, al centrar nuestra atención sobre los fallos, pasamos por alto las cualidades positivas que tenemos, nuestras habilidades, aptitudes y talentos los relegamos de este modo a un segundo plano.
Y te preguntarás, y yo, ¿cómo puedo identificarlos?, ¿cómo saber cuál es mi talento o talentos?
¿Tengo yo algún talento?

Vamos primero a conocer qué es un talento, qué significado tiene la palabra talento.
Hay muchas definiciones de talento desde la antigüedad. Para los griegos y los romanos era una antigua unidad de peso y también una moneda. Pero en aquel entonces ya se hablaba de talento como una característica de las personas que te permite sobresalir frente a las demás personas en un aspecto concreto. Así Píndaro (513 a. C.), ya decía: “El hombre de talento es el que lo hace todo por instinto” y
Aristóteles (384 a. C.), a su vez nos enseñó que: “Donde se cruzan tus talentos con las necesidades del mundo, allí está tu vocación”.
Desde entonces, o incluso desde antes, se ha utilizado la palabra talento
Sin embargo no hay una definición universal sobre lo que es el talento. Unos dicen que es inteligencia, otros una habilidad, otros indican que es una aptitud, para algunos es capacidad. Busques donde busques encontrarás más de 2 acepciones de la palabra talento.
¿No te llama la atención que no haya una definición universal de talento? Imagina que te digo que mesa es algo distinto en función de a quién le preguntes. Curioso, al menos. Estarás pensando, tipos de mesas hay muchos, y es cierto. También lo es que todos definimos una mesa como un mueble compuesto por un tablero paralelo al suelo y varias patas verticales que lo sostienen.
Si yo te digo que Rafa Nadal tiene talento para el tenis, que Félix Rodríguez de la Fuente tenía talento con los lobos o que Messi tiene talento para el fútbol, ¿lo comprenderías?

Esta división de opiniones en cuanto a su definición también se muestra cuando se habla de si tener talento es innato o aprendido. Para unos es innato, para otros aprendido y para un tercer grupo puede ser ambos: innato y aprendido.

En YourBestYou le hemos dedicado mucho tiempo y hemos investigado, leído, buscado preguntado hasta la saciedad desde hace años qué es esto del talento. Y como la perseverancia y la insistencia tienen sus frutos, os compartimos lo que es el talento, de una forma sencilla y fácil de entender.

Un talento es un don, un regalo divino que se manifiesta en una característica que hace brillar al que la posee por encima del resto de las personas en un ámbito determinado.
En los ejemplos que veíamos antes, Messi es un artista con el balón de fútbol porque tiene talento con el balón, al igual que Félix Rodríguez de la Fuente lo tenía con los lobos y Nadal con la raqueta de tenis. Por eso cuando los demás dudan si el talento es innato o aprendido pienso, si intercambiásemos los papeles entre ellos no sé cómo podría resultar….. ¿O crees que Nadal sería una estrella de fútbol tanto como lo es en el tenis? De hecho, hasta sus 12 años, Rafa Nadal estuvo practicando fútbol y tenis simultáneamente, y, siendo su pasión el fútbol, donde destacó ganando campeonatos internacionales desde los 8 años, fue en tenis.

Me gusta utilizar una analogía gráfica que te permite visualizar qué es un talento de un modo muy claro: imagina que tienes como objetivo encontrar una piedra preciosa, pongamos un diamante, ¿lo imaginas? ¿Puedes verlo? Brillante como la luz del sol, de un color transparente, pero a la vez, lleno de destellos, limpio, extraordinariamente perfecto. Así conocemos los diamantes por regla general, pero el objetivo propuesto, como todo buen reto, tiene una dificultad añadida, tienes que encontrar ese diamante dentro de una mina.
Para eso, tú, dispuesto como estás siempre, te preparas: el casco, la luz, linterna de repuesto, la criba, algo de explosivos, un pico, y sobre todo una mentalidad de investigador, de explorador.
Penetras en la cueva y abres bien tus ojos, cavas y cavas y vas probando en cada roca donde encuentras un destello. Tras un tiempo buscándolo y cavando, probando, encuentras uno. Y, ¡no es como el de los anillos que has visto!! El diamante de la mina es más sucio, más basto. Le falta el proceso de crucero, aserrado, desbastado, tallado y abrillantado y se nota.

Al igual que en el cuento de la semana pasada (https://www.youtube.com/watch?v=DqgcPnDp4_w&list=PLfkvfYqBKUB49KXRxROOAgxeJSGqEPkj-&index=47), lo importante es que identifiques cuáles son tus talentos.