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Taller: Tu Futuro-Tu Vocación

La semana pasada estuvimos en el Colegio Nuestra Señora de la Merced de Madrid hablando con los alumnos de 1º de Bachillerato en el Taller: Tu Futuro-Tu Vocación.

Taller colegio La Merced 07-03-2018_sin

Han asistido los alumnos de todos los itinerarios (ciencias y letras) y se han llevado algunas claves prácticas para que elijan su futuro profesional desde la vocación.

Hoy quiero compartir contigo una de estas claves: elegir con un objetivo en mente.

En ella les explicaba que uno de los motivos más frecuentes a la hora de elegir itinerario, entre ciencias y letras, es por descarte, para dejar de tener una asignatura de la que estás harto, con la que ya no puedes más. Pueden ser las mates, lengua o inglés, pero a veces una asignatura es capaz de convertirse en tu peor pesadilla. Y si encima se junta con un mal profe, tenemos el completo. Llega un momento en el que sólo piensas cómo librarte de ella. Estás deseando llegar a 4º para librarte ¡por fin!

Y sinceramente, no creo que sea malo. No tenemos que saber de todo como algunos dicen. Es mejor dedicar tu tiempo a lo que se te da bien y te gusta.

Y, ¿qué consigues cuando adoptas esta medida?, ¿hacia dónde vas?

Lo bueno de seguir esta medida es que al fin consigues eliminar la pesadilla de tu vida. Y quitar algo malo, siempre es bueno.

Lo malo es que decides sin tener claro dónde vas.

Y, ¿sabes qué le pasa a un barco cuando le dejas en medio del mar y le pides que vuelva? Termina dando vueltas. Navega haciendo círculos.

Cuando eliges por descarte, para librarte de algo que no quieres, no tienes claro qué persigues, hacia dónde te diriges, y caminas sin rumbo.

Imagina que estás en el campo y ves un toro, rápidamente recuerdas que vas con una camiseta roja, de ese rojo llamativo que parece sangre. Te asustas, sales corriendo a toda velocidad, huyes del toro. Pero, ¿hacia dónde vas? ¿Y si por ir tan asustado corriendo te metes en una zona de panales de abejas y tiras uno?

O imagina que vas de viaje, visitas por primera vez Nueva York. Aunque lo has visto miles de veces en las películas, cuando llegas allí es más grande de lo que imaginabas. Tus padres están cansados y decides dar un paseo para no perderte nada. Ves a un tipo raro, con malas pintas y cambias rápidamente tu rumbo y sin querer te metes en el barrio chino y allí se ponen muy pesados, te quieren vender y te empujan para entrar a una tienda, que está en un centro comercial cerrado, abren una verja y te cuelan….

Una historia para contar toda tu vida pero ¡vaya miedo pasaste en el momento!!

O imagina que a ti NO te gustan los perros, te dan miedo desde que eras pequeño. Vas caminando por la calle y un perro se pone a ladrar en la verja de su casa. Te asustas y corres. En ese momento pasa un coche y te atropella.

En todos estos casos tu intención es eliminar de tu vida lo que NO quieres. Pero, ¿dónde te lleva esta manera de actuar?

Veamos otra manera de actuar.

Cuando eliges con un objetivo en mente:

Primero decide qué quieres, elige tu objetivo. Imagina que descubres que tu vocación es ayudar a los bebés desde la medicina y decides que quieres ser pediatra especialista en neonatología. Cuando te toca elegir itinerario, ¿te resultaría fácil?

Y cuando elijas carrera, incluso mirarías los planes de estudio para comprobar qué título te ofrece el mejor programa y la mejor formación en pediatría.

Antes de que puedas hacer prácticas ya habrás investigado los mejores hospitales para realizarlas.

Si quieres ir más allá, investigarás los hospitales de todo el mundo donde se forman los mejores profesionales de pediatría con la especialidad de neonatología…y buscarías la manera de trabajar allí.

Cuando eliges con un objetivo en mente:

Las decisiones que tengas que tomar te resultan fáciles.

Siempre sabes dónde estás con respecto a tu objetivo.

Sabes si tu decisión te acerca a tu objetivo o te aleja de él.

Cuando te alejas de tu objetivo, siempre sabes cómo rectificar el camino.

Sabes cuánto te falta para llegar a lograrlo.

Cuando echas la vista atrás ves todo el camino que ya has recorrido para alcanzarlo.

De todos los caminos que tengas que elegir a lo largo del viaje, siempre sabrás cuál es que te llevará a tu destino.

La clave es: primero enfócate en averiguar cuál es tu vocación, ten un objetivo en mente: tu objetivo.